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Grecia EXIT: Hacia un corralito a nivel mundial

Los Anglo- Americanos a través de S&P han calificado al Deutsche Bank hacia abajo al nivel de BBB+ (justo por encima del nivel de ´chatarra´) para castigar a Alemania por alinearse más con Eurasia y Rusia en vez de EEUU. Para el Imperio de los grandes bancos de la City de Londres y Wall Street y su brazo armado, la OTAN, Grecia ha de quedar dentro de la zona euro y la Unión Europea por razones geopolíticas está obligada de mirar hacia el Oeste y no hacia el Este. Si Deutsche Bank caerá es que grandes intereses geopolíticos quieren que caiga y que a la vista del público no sean Wall Street y la City de Londres los responsables. Parece que estamos muy cerca de un colapso financiero global. Indicios de ello son que el Grupo Bilderberg aborda en junio de 2015 cuestiones como la abolición del dinero físico y la imposición de un control sobre los ingresos de los ciudadanos en el mundo.



Grecia EXIT: Hacia un corralito a nivel mundial

Wim Dierckxsens

El 13 de junio hay un artículo muy llamativo en internet: “Is Deutsche Bank the next Lehman?” (Vea, www.silverdoctors.com, 13 de junio de 2015). Solo lo sabremos hasta que los sucesos entren en una velocidad incontrolable, afirma el artículo. La historia nunca se repite, pero el hecho cuadra y en términos de economía de mercado los sucesos suelen cuadrar con una cierta periodicidad de siete años continúa el artículo. El viernes 5 de junio de 2015 Grecia no cumplía con su pago al FMI. Inmediatamente se considera el riesgo de una bancarrota. Lo anterior tiene serias implicaciones para Deutsche Bank. El fin de semana del 6 al 7 de junio dos altos ejecutivos del banco renuncian. El 9 de junio Standard and Poors (S&P) califica al Deutsche Bank a BBB+ justo por encima del nivel ´chatarra´ e incluso por debajo de la calificación que Lehman recibió tres meses antes de su bancarrota en 2008.

Deutsche Bank tiene en su cartera más de $75 billones en apuestas de derivados, un monto veinte veces superior al PIB de Alemania y 5 billones de dólares más que la exposición que tiene JP Morgan Chase. Con semejante exposición, una jugada como la calificación hacia abajo del Banco puede causar pérdidas catastróficas. Una vez más queremos señalar que la calificación hacia abajo de Deutsche Bank por S&P se da en el preciso momento que Grecia incumplió su pago con el FMI con la expectativa que próximos incumplimientos no están para nada fuera de las posibilidades.

La Crisis financiera global de septiembre de 2008, con la caída del Lehman Brother´s, de la cual todo el mundo habla aún, es más una crisis política que una crisis económico financiera. La crisis Lehman Brothers así como la de Deutsche Bank no es sino el enfrentamiento de los grandes proyectos financieros mundiales. En la opinión de Walter Formento y G. Merino que compartimos (Crisis Financiera global, Peña Lillo, Buenos Aires, 2011), la contradicción principal pasa por la línea angloamericana (el imperio Rothschild) vs. la americana (el Imperio Rockefeller); y a nivel mundial se expresa como el proyecto globalista vs. los otros proyectos soberanos: el americano, el germano-franco-italiano, el de las coronas; el de la China nacional continental, el de la Rusia nacional continental, e incluso es muy importante entenderlo también el Sudamericano.

Para los autores Formento y Merino, el Lehman Brothers no se cayó, sino en la lucha lo dejaron caer para que arrastrara a toda la banca de inversión a la crisis. En el propio territorio angloamericano estas fracciones necesitan perpetuar el viejo imperialismo de país central (otro siglo americano). La caída del Lehman Brothers guarda relación con la necesidad de desarticular la Red financiera global de los Rothschild. Las calificadoras de riesgo han hecho cada vez más explícito su accionar en la guerra financiera. Aunque existen alrededor de 150 firmas, las tres más grandes tienen en su poder alrededor del 95 por ciento del mercado. Standard & Poor’s (que apunta al Estado Global) y Moody’s (que apunta a conservar al imperio norteamericano unipolar) ostentan un 40 por ciento cada una, mientras que Fitch, (que está alineada más con la zona euro) el 15 por ciento.

Moody’s a fines de 2009, apuntaba las presiones hacia el bloque angloamericano-global, amenazando con las rebajas en calificaciones de la deuda británica y de la deuda estadounidense. La política era promovida tanto por el bloque franco-alemán (especialmente Alemania), como por la cúpula del partido republicano norteamericano, la banca americana aliada, los medios de comunicación masiva neoconservadores norteamericanos (Wall Street Journal parte de News Corporations, etc.) y la propia Moody’s y la empresa calificadora Fitch concebida para defender a la zona euro.

En 2011 y 2012 S&P estaba para provocar a una eventual bancarrota en Grecia y más allá de este país. A esto se le oponía las fracciones más productivas y menos especulativas en la Unión Europea que no quieren verse subordinadas y constituyen uno de los polos de poder regional en el mundo. Una bancarrota y reestructuración de deuda griega implicaría que pierden los bancos franceses y alemanes, debilitando la Eurozona. Una devaluación implicaría la salida del euro y la victoria del imperio financiero global angloamericano.

El ajuste y la centralización lo pagaron los trabajadores y el pueblo con altas tasas de desempleo y rebajas de los salarios. Francia y Alemania propusieron la austeridad y competitividad y rescate mediante el otorgamiento de dinero para cubrir la deuda y el déficit, que viene con un conjunto de condiciones de ajustes, privatizaciones, etc. La otra salida para que la crisis no la paguen los trabajadores y los pueblos, afirman Formento y Merino, es hacer de la crisis una oportunidad histórica. Ello implicaría protección a la industria nacional (estatal o privada); crear barreras contra el capital especulativo; profundizar la intervención estatal en la economía, especialmente con el control estatal de los resortes financieros; estimular el consumo ampliando el mercado interno; fomentar la mejor distribución de la riqueza aumentando salarios, prestaciones sociales y facilitando los beneficios a la producción nacional; reforzar la integración regional entre los países para romper la máxima del “divide y reinarás”.

Hoy por hoy S&P apunta a prevenir la salida de Grecia del euro y desacreditar incluso la campaña británica para su salida de la Unión Europea. La UE y la moneda común es el proyecto favorito del Club de Bilderberg en junio de 2015 ya que si este pilar del Gobierno global empieza a desmoronarse, socavará lo restante de la arquitectura del Gobierno global, incluido el TPP. ¿De dónde viene el cambio en la geopolítica? Desde 2008 los alemanes y los rusos se unieron a los chinos para construir el “Puente Terrestre Euroasiático”: el viejo transiberiano al norte y una nueva ruta por el sur la antigua Ruta de la Seda. Para capitalizar unos planes de crecimiento regional tan asombrosos, en octubre de 2014 Beijing anunció la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Alemania, Gran Bretaña, Australia y Corea del Sur, han firmado como socios fundadores. La iniciativa del BAII está siendo obstaculizada por Estados Unidos, no sólo con su rechazo a unirse al BAII, sino haciendo todo lo posible para evitar que algunos de sus aliados se hagan miembros.

Los Anglo- Americanos a través de S&P han calificado al Deutsche Bank hacia abajo al nivel de BBB+ (justo por encima del nivel de ´chatarra´) para castigar a Alemania por alinearse más con Eurasia y Rusia en vez de EEUU. Para el Imperio de los grandes bancos de la City de Londres y Wall Street y su brazo armado, la OTAN, Grecia ha de quedar dentro de la zona euro y la Unión Europea por razones geopolíticas está obligada de mirar hacia el Oeste y no hacia el Este. (Vea, Marc Faber, “This Is A New World Order”; Greece Not Allowed Leave EU, http://www.goldcore.com/ 11 de mayo de 2015).

En realidad no hace falta que Grecia entre en bancarrota para causar una quiebra de Deutsche Bank, que significaría a la vez el fin del euro que de todas formas está manifestando cada vez más sus serias fallas. Si Deutsche Bank caerá es que grandes intereses geopolíticos quieren que caiga y que a la vista del público no sean Wall Street y la City de Londres los responsables. Parece que estamos muy cerca de un colapso financiero global. Indicios de ello son que el Grupo Bilderberg aborda en junio de 2015 cuestiones como la abolición del dinero físico y la imposición de un control sobre los ingresos de los ciudadanos en el mundo.

De acuerdo con Paul Joseph Watson, el objetivo es restringir y penalizar la circulación del dinero físico, así como implantar un control sobre los ingresos de cada persona, mediante el uso de una moneda digital argumentando que dicha medida ayudará a prevenir el colapso económico y la huida de capitales. Las medidas se están imponiendo en la Unión Europea y pronto probablemente en todo el hemisferio Occidental. La ventaja para la banca central es evidente, los movimientos de las cuentas son mucho más fáciles de controlar que el dinero en efectivo y a la vez permite realizar con mayor facilidad una confiscación o bail-in si fuera necesario. Tratase, en otras palabras, de un corralito a nivel global. Si no hay dinero en efectivo, todo el dinero estará en el banco de esta forma se puede confiscar más y mejor. El grupo Bilderberg también discutió nuevos controles sobre la venta de metales preciosos en toda Europa (Vea, http://freedomoutpost.com/2015/06/secret-war-on-cash-discussions-at-bilderberg-centered-around-capital-controls-abolition-of-cash)