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La Crisis Sistémica: Panorama para el año 2016

Al dejar atrás el año 2015, la mayor batalla geopolítica imperialista por un nuevo sistema monetario internacional está en su máxima expresión. A principios de 2015 anunciábamos la posibilidad de una nueva recomposición de cuotas de poder en el FMI como base necesaria para el surgimiento de otra moneda de referencia hegemónica, manejada por una élite financiera internacional. Fines de noviembre efectivamente tuvo lugar la tal recomposición de cuotas de poder en el FMI, a pesar de la fuerte oposición del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Hemos de señalar, sin embargo, que la misma es nada radical ni inmediato. Lo anterior deja claro que la élite de Wall Street y la City de Londres parecen no querer ceder su hegemonía. La batalla se está prolongando y con ello se profundizará la pugna por la hegemonía en el año 2016.
Durante el año 2015 se acentuaron las confrontaciones a nivel económico, político y militar. No solo los medios dominantes ya hablan de una posible Tercera Guerra Mundial, sino que el papa ya considera que nos encontramos en dicha guerra. Al dejar el año 2015 presenciamos una escalada militar que ni descarta un ´ataque nuclear preventivo´. En el año 2016 se podrá presentar una situación geopolítica que pone en juego el futuro de la humanidad. Con razón nos podamos preguntar cómo se verá el mundo en el año 2016. Analicemos aquí, no tanto como se hicieron realidad nuestro pronósticos de 2015, sino sobre todo cómo se vislumbran los diferentes escenarios para 2016



La Crisis Sistémica: Panorama para el año 2016

Wim Dierckxsens

Al dejar atrás el año 2015, la mayor batalla geopolítica imperialista por un nuevo sistema monetario internacional está en su máxima expresión. A principios de 2015 anunciábamos la posibilidad de una nueva recomposición de cuotas de poder en el FMI como base necesaria para el surgimiento de otra moneda de referencia hegemónica, manejada por una élite financiera internacional. Fines de noviembre efectivamente tuvo lugar la tal recomposición de cuotas de poder en el FMI, a pesar de la fuerte oposición del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Hemos de señalar, sin embargo, que la misma es nada radical ni inmediato. Lo anterior deja claro que la élite de Wall Street y la City de Londres parecen no querer ceder su hegemonía. La batalla se está prolongando y con ello se profundizará la pugna por la hegemonía en el año 2016.

Durante el año 2015 se acentuaron las confrontaciones a nivel económico, político y militar. No solo los medios dominantes ya hablan de una posible Tercera Guerra Mundial, sino que el papa ya considera que nos encontramos en dicha guerra. Al dejar el año 2015 presenciamos una escalada militar que ni descarta un ´ataque nuclear preventivo´. En el año 2016 se podrá presentar una situación geopolítica que pone en juego el futuro de la humanidad. Con razón nos podamos preguntar cómo se verá el mundo en el año 2016. Analicemos aquí, no tanto como se hicieron realidad nuestro pronósticos de 2015, sino sobre todo cómo se vislumbran los diferentes escenarios para 2016 (Vea, Wim Dierckxsens, ¿Cómo se verá el nuevo mundo financiero internacional?, febrero de 2015, mariwim.info).

Escenario 1: La élite financiera hegemónica, es decir, la actual élite de Wall Street y la City de Londres dieron un golpe de estado a los países emergentes en 2015 pero no podrán o incluso ni quieren evitar el colapso del sistema financiero internacional en 2016.

a. La realidad al final de 2015: El golpe de estado a los países emergentes

En el año 2015 nos encontrábamos en la Era Global de la expansión monetaria (QE), es decir, ´imprimir´ dinero sin respaldo. La élite financiera tuvo el pleno poder de manipular los mercados a su conveniencia. Wall Street y la Reserva Federal de Estados Unidos estaban en ese centro de poder. En primer lugar porque han mantenido el dólar como principal moneda internacional de reserva y en segundo lugar porque se encontraron durante 2015 en la excepcional situación de no tener que aplicar QE en Estados Unidos. Lo anterior implicó un ascenso del dólar a costa de las otras monedas y con ello una fuga de capital de los países emergentes. Lo anterior operó como un golpe de estado colectivo a los países emergentes. En estos países había entrado muchos dólares cuando el dólar estaba a la baja precisamente debido a las políticas de QE aplicadas en Estados Unidos, después de la crisis de 2007-2008 hasta el año 2013. La política de emisión monetaria (imprimir dólares sin respaldo) en Estados Unidos hizo bajar el precio del dólar frente a las otras monedas, aumentando a la vez el precio de los ´commodities´ que se expresan en dólares. Fue la era de bonanza para la industria de petróleo en general y de fracturación hidráulica o ´fracking´ en particular. Con este precio en alza Estados Unidos pudo extraer petróleo de esquisto en cantidades suficientes para volver a ser prácticamente autosuficiente en materia de energía. Lo anterior adquiere relevancia geopolítica cuando se vislumbra una eventual guerra mundial.
El período de 2008- 2013 fue también la era de la bonanza económica en los países emergentes en general y los progresistas de América Latina en especial. Si algo caracterizara en común, era que llegaron al poder en medio del rechazo popular que provocaron las políticas de ajuste neoliberal que se generalizaron en América Latina en los años noventa y algunas veces, como en Bolivia y Argentina, fue la acción colectiva la que expulsó a los gobernantes, acusados de corruptos y ‘vendepatrias’. Este período trajo una oleada de gobernantes entre los que estaban un sindicalista en Brasil, un exguerrillero en Uruguay y un presidente indígena en Bolivia. Eran tiempos de cambio, y durante la primera década del siglo XXI, el proceso se contempló con optimismo y buenos resultados macroeconómicos. Después de 2008, en pleno ciclo alcista del precio de los ‘commodities’ o materias primas, estos países experimentaron un notable descenso de los niveles de pobreza (Nazaret Castro, Fin del ciclo izquierdista en América Latina; elconfidencial.com; 16 de noviembre de 2015).
Cuando Estados Unidos dejó esa política expansión monetaria y Japón primero y luego la Unión Europea prosiguió con dicha política sucedió un fenómeno exactamente contrario. Al aumentar relativamente el precio del dólar frente a las otras monedas, los precios de los ´commodities´ (que se pagan exclusivamente en dólares) tendieron a la baja. Este descenso en el precio de los ´commodities´ afectó a los países exportadores de materias primas en general y a América Latina en particular. ¿Cuál era el fundamento de este cambio? Para sostener al dólar como moneda internacional de referencia era preciso que continuara la demanda de dólares que cada vez menos eran solicitados dentro de las relaciones de intercambio y de Bonos del Tesoro como moneda internacional de reserva. Ante esta falta de demanda, fue en primer lugar Japón que realizó desde hace unos años una expansión monetaria sin límites. Para ese efecto el Banco Central de Japón bajó las tasas de interés. Estas bajas han generado un ´carrytrade´ de Japón hacia Estados Unidos. Lo anterior quiere decir que se tome prestado dinero en Japón a una tasa de interés casi cero para invertirlo en Bonos del tesoro de EEUU a tasas de interés más altas.
A principios del año 2015 el Banco Central de Europa retomó la batuta al bajar sus tasas de interés y da así relevo a Japón, iniciando una emisión monetaria (QE) sin límites. Con este nuevo ´carrytrade´, el euro perdió valor frente al dólar y su tendencia aparente fue hacia la paridad. Oficialmente el BCE anunciaba que la expansión monetaria se instauró para combatir la deflación. En esencia, se compraba con ese dinero sin respaldo alguno más que deudas, dólares para adquirir Bonos del Tesoro. Fue de facto la forma para sostener al dólar como moneda internacional de referencia. La aparente fortaleza del dólar, en otras palabras, es completamente artificial.
Con esta política de subir y bajar la moneda internacional de cambio, los bancos demasiado grandes para poder dejarles caer (los llamados ´bangsters´) tienen el poder de subir los ´commodities´ en general, sino incluso son capaces de bajarlo luego bruscamente dando un golpe de estado a los países emergentes. Este golpe de estado, sin lugar a dudas tuvo como principal objetivo afectar a la economía rusa, pero de paso también a las economías progresistas cercanas a los BRICS. El fin del ciclo kirchnerista en Argentina, el resultado reciente de las elecciones en Venezuela, la crisis de legitimidad de Correa en Ecuador y la situación delicada de Dilma Roussef en Brasil dan cuenta de un cambio político bien marcado. Este cambio se da precisamente en un contexto de crisis económica generada en los países latinoamericanos, dependientes de las exportaciones de ‘commodities’.

El precio de las principales commodities se situaba al final del año 2015 en su nivel más bajo de los últimos 16 años. El desplome no se limita solo al petróleo, sino que otros productos primarios, como el zinc, hierro o níquel, perdieron más de un tercio de su valor en el último año, ni hablar tampoco del oro y la plata. La fuerte apreciación del dólar frente a otras divisas junto con la desaceleración económica de China, el principal importador de estos ´commodities´, son las causas del hundimiento de los precios, aunque en Occidente se quiere atribuirlo exclusivamente a la pérdida de dinamismo de la economía china. Es un hecho que durante el periodo de un dólar barato y el consecuente elevado precio de las materias primas, entraron muchos dólares baratos a los países emergentes y vendedores de estos ´commodities´. Lograron ese dinamismo con la entrada más o menos masiva de capital foráneo relativamente barato en dólares y ahora, al subir el dólar y la consecuente devaluación de su moneda, se encuentran ante precios e ingresos caídos y la fuga de capital. Para colmo han de pagar los créditos del pasado en dólares más caros de hoy (Vea, Nazaret Castro, Fin de ciclo izquierdista en América Latina, elconfidencial.com; 16 de noviembre de 2015).

b. La perspectiva para el año 2016: el colapso financiero

1. Fin del capital ficticio

Lo anterior nos hace aparecer al dólar como todo victorioso en 2015. ¿Cómo se verá el futuro de dicha moneda para el año 2016? El mundo como un todo, al entrar al año 2016, ha alcanzado niveles de saturación de deuda. Solo el endeudamiento año en año creciente ha podido evitar el colapso financiero internacional. Este colapso es inevitable cuando esa pirámide invertido de deudas ya no es posible continuar. En 2016 nos parece ya imposible o en todo caso muy improbable que podrá ampliarse aún más esta pirámide invertido de deudas. Continuar con este esquema ´ponzi´ requiere de nuevos ´inversionistas´ para poder seguir adelante. Estas inversiones cada vez más grandes solamente han sido posibles mediante nuevos créditos cada vez más grandes. Hemos llegado al extremo hoy que dinero equivale a deuda, o sea, habiendo tanta deuda, dinero es deuda hoy.
Cuando la economía real ya no puede generar las ganancias suficientes para que estos nuevos acreedores puedan participar en las ganancias en forma de intereses, o cuando esa economía real para peor tiende incluso a contraerse, la ´solución´ creada por los bancos centrales ha sido bajar las tasas de interés hasta llegar a niveles negativos. Con tasas de interés negativas, el servicio a la deuda tiende a la baja y podrá continuarse con la pirámide invertida. Una vez que se llegue a este nivel, sin embargo, el sistema pierde credibilidad ante cada vez más actores. Al acabarse las posibilidades de endeudamiento con tasas de interés negativas, la Reserva Federal ha anunciado fines de 2015 querer aumentar la tasa de interés. Lo anterior solo implicará, en nuestra opinión, acelerar el colapso (Bill Holter, This is the reason stock markets cannot be allowed to falter, 24 de noviembre de 2015; silverdoctors).

La economía real, ya en recesión, mucho menos genera la plusvalía suficiente para poder soportar pagar tasas de interés en aumento. La deuda existente se torna impagable. La Reserva Federal se encuentra en la situación imposible no poder subir las tasas de interés en 2016 ni bajarlas. Pagar tasas de interés más negativas podría permitir, teóricamente, un mejor servicio a la deuda, pero no así en un mundo creíble para los actores en juego. En otras palabras, cuando la tasa de interés no podrá subirse ni bajarse, Occidente se encuentra en 2016 en bancarrota. El juego se acabó (Bill Holter, obra citada).

El mercado de bonos (deudas) es aquel donde empresas, países e individuos toman préstamos de dinero. Es un mercado mucho más grande que el mercado de valores (las bolsas de valores). En Estados Unidos, por ejemplo, el mercado de bonos es dos veces más grande que la bolsa de valores de Wall Street. Desde hace meses se levantan banderas rojas en el mercado de los bonos, es decir, aumentan sin cesar las deudas impagables o ´bonos basura´. Las deudas impagables, constituyen hoy por hoy una proporción significativa de todo el mercado de bonos. La revista ´Financial Times´ informó el 24 de noviembre que la mitad de los bonos corporativos son bonos basura y que la tasa de bancarrota alcanzó niveles no vistos desde la crisis de 2008.

Con las tasas de interés negativas (en términos reales) las corporaciones no-financieras norteamericanas enfrentaron en 2015 una deuda de 7.7 billones de dólares. Durante los primeros once meses del año 2015 unas cien compañías globales entraron en bancarrota de las cuáles 62 norteamericanas. Las empresas calificadoras de los bonos (deudas) como Standard&Poors calificaron un número creciente de corporaciones globales hacia abajo, es decir, dudan de su capacidad de pago. Muchas de esas corporaciones globales endeudadas entrarán en bancarrota en 2016.
La consecuencia lógica es que la bolsa de valores de Nueva York, donde se cotizan las acciones de las corporaciones en general y por lo tanto también de aquellas con problemas de pago, está de regreso de su máximo. Entre el 2 de enero de 2015 y el 3 de diciembre de ese mismo año, el Dow Jones retrocedió un 2% cuyo resultado se debe sobre todo a las bajas en las últimas semanas del año. En 2016 una caída libre en Wall Street está en perspectiva, con las bancarrotas en aumento. Todo parece indicar que nos encontramos en 2016 ante una Gran Depresión (Vea, Justin Spitter, We haven´t seen this big red flag since the Great Recession, caseyresearch.com, 25 de noviembre de 2015).

2. El mercado de los metales preciosos
Cuando hay mucha inseguridad económica en el mundo, el oro y la plata suelen ser los refugios más buscados. La demanda anual de oro físico ha crecido enormemente en los últimos años y mucho más allá de la producción anual a escala mundial. El precio de oro (y de plata) bajo circunstancias normales ya estarían hoy por las nubes. La realidad del año 2015 fue que esos precios más bien bajaron. Los bancos demasiado grandes para poder caer han podido suprimir el precio del oro y la plata durante el año 2015, mediante contratos de entrega de oro físico a futuro (oro en papel). La fecha de entrega de oro físico de muchos contratos estaba por vencer hacia fines del año 2015. La promesa de entrega no se va poder cumplir en 2016 ya que los inventarios de oro y plata son inexistentes en el mercado de estos metales que se encuentra concentrado en Londres (London Bullion Market).
La demanda de metales preciosos junto con la inexistencia de inventarios de oro y plata físico, harán disparar el precio de esos metales preciosos. Ante esta situación y con el colapso financiero en la mira, los precios de los metales preciosos se dispararán en 2016. La demanda masiva de oro y plata suele realizarse exclusivamente en dólares. El fuerte aumento del precio de estos metales implica desconfianza en el dólar. Lo anterior implica que el dólar ha dejado de ser el ´puerto seguro´ en tiempos de crisis. Todo el mundo va querer deshacerse de sus dólares. Habrá una venta masiva de dólares, o sea, una fuga de esta moneda de reserva. La huida del dólar significaría el probable colapso de esta moneda como moneda de referencia en el año 2016.
No nos cabe ninguna duda, que el colapso financiero sucederá con o sin guerra en el año 2016 y el dólar perderá con casi seguridad su lugar como la moneda internacional de referencia. Los países como China y Rusia hoy en día ya ni aceptan dólares a cambio de productos y mañana serán cada vez más países que ya no lo aceptarán. Habrá una fuga del dólar y el oro ganará terreno como respaldo de otra ´moneda de reserva´. (Vea, Bill Holter, Has WWIII just been triggered?; This genie cannot ever be put back in the Bottle, 24 de noviembre de 2015).

3. La batalla entre imperios financieros
El 3 de diciembre de 2015 hubo una prueba de fuerza entre imperios financieros en su batalla por el mundo. Hubo una prueba de fuerza entre los intereses conservadores de la UE representados por el Bundesbank de Alemania y la de los bancos del capital financiero en defensa del dólar como moneda de referencia. Los mercados bursátiles y el del dólar fueron sacudidos. ¿Qué sucedió? Dentro de la Unión Europea hay intereses encontrados así como se da también dentro de EEUU. Hay fuerzas que apuestan al capital financiero globalizado con su centro hegemónico en Wall Street. Aquí está en primer lugar la City de Londres, pero también la Comisión Europea en Bruselas ha apostado al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, que se negocia en total secreto. El objetivo es lograr crear con este tratado y el Tratado Transpacífico el mayor mercado del mundo. De lograrlo la élite financiera hegemónica de Wall Street lograría consolidar su proyecto de un Estado global sin fronteras ni ciudadanos.
Las negociaciones en 2015 han sido muy lentas y la oposición al tratado ha crecido en la Unión Europea. A partir de la política de QE en la Unión Europea, se observó en 2015 la paulatina paridad entre el euro y el dólar. A partir de una situación de paridad entre las dos monedas, hubiese sido posible introducir un eurodólar (no viene al caso el nombre) que sustituiría al petrodólar. La creación de una nueva moneda común y de referencia es un mecanismo muchísimo más eficiente que un Tratado de Libre Comercio entre ambos bloques económicos. Una zona euro-dólar formaría una punta de lanza para que Wall Street y la City de Londres mantengan la hegemonía dentro de un nuevo sistema monetario internacional, es decir se conserva el carácter unipolar.
En este escenario los países de la Unión Europea, incluyendo a Alemania, perderían su soberanía así como lo perdieron los países de Europa del Sur frente a Alemania a partir de la creación de la eurozona. Para conservar su soberanía, la Unión Europea en general y Alemania en particular, la alternativa ante este escenario es virar la mirada hacia los Brics en general y Eurasia en particular. Al dirigir su política económica en beneficio de la Unión Europea y no más para la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, esta alternativa se torna más probable. Ya en otros textos hemos abordado estos bloques financieros en lucha y de resultar esta última vía hacia la integración de la Unión Europea con el proyecto de Eurasia estaría triunfando un proyecto multipolar. Lo anterior sería a costa de un mundo unipolar, sea este bajo la hegemonía de EEUU con ´otro siglo americano´ o más bien bajo el Estado global por crear por Wall Street y la City de Londres. Lo anterior pondría al rojo vivo la situación geopolítica y militar en el año 2016 (Vea, Walter Formento y Wim Dierckxsens, La Batalla de Imperios financieros por el mundo, DEI, San José, octubre 2015).
Es interesante señalar que en la misma coyuntura, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha redactado una misiva al presidente ruso Vladímir Putin en la que le propone fomentar las relaciones comerciales entre la Unión Europea y la Unión Económica Euroasiática, bloque liderado por Rusia. En una carta escrita después de la cumbre del G20 en Turquía, Juncker propuso a Putin llegar a un acuerdo comercial entre los 28 países miembros de la Unión Europea y la Unión Económica Euroasiática. La portavoz de la Comisión ha confirmado la existencia de la carta, informa Reuters. Moscú a su vez también ha confirmado que ha recibido la carta del presidente de la Comisión Europea, aunque se ha negado a revelar su contenido. La idea de un diálogo entre la Unión Europea y la Unión Económica Euroasiática no es nueva pero muy llamativa la misiva en esta coyuntura. (Ria Novosti, Cambian los tiempos… Juncker escribe una carta a Putin para estrechar lazos comerciales con Rusia; 20 de noviembre de 2015).

La Reserva Federal presionó en 2015 al BCE que impulsara un fuerte programa de expansión monetaria en beneficio del dólar. Desde el principio de 2015 el Bundesbank estaba opuesto a esta forma de expansión monetaria, pero hasta diciembre de ese año prevaleció el criterio del BCE. Lo interesante que sucedió en diciembre es que la posición de Alemania se impuso con el resultado que el programa de expansión monetaria no iba continuar ni en volumen ni en la dirección de los intereses del dólar. La monetización ya no se orienta a la compra de bonos del Tesoro, sino se dirige a la compra de deudas de gobiernos locales y regionales en la UE. La consecuencia inmediata fue una inmediata depreciación del dólar frente al euro. Con ello se esfuma el posible proyecto de un euro-dólar como moneda única que tampoco lo aspira Alemania. Lo que podrá sorprendernos pero bien plausible a la vez, es que los mismos globalistas de Wall Street y la City de Londres ya quieren acabar con la era del dólar aunque hasta la fecha lo han defendido (Vea, Mark O’Byrne, Gold rises, stocks and bonds fall globally, Euro surges, marketoracle, 10 de diciembre de 2015).

Del lado de Asia podemos señalar que el Banco Popular de China reportó el 7 de diciembre de 2015 que en el mes de noviembre había vendido 87 mil millones de dólares en Bonos del Tesoro, lo que representa el 2.5% de las reservas vendidas en un solo mes. Desde su máximo en junio de 2014, el Banco Central de China ha vendido bonos del Tesoro por un monto de medio billón de dólares, lo que representa el 14% de todo su stock de reservas. El Banco Central de Japón, el segundo poseedor más importante de los bonos del Tesoro, vendió el 6% desde su máximo alcanzado hace unos años. Con la aparente ´luz verde´ para dejar caer al dólar, la venta neta de bonos del Tesoro por sus principales tenedores podrá acelerarse en el año 2016. Esta política de dejar caer al dólar podrá haber cambiado también la posición del BCE con su plan de no comprar más bonos del Tesoro. Con ello la situación del dólar se ve directamente comprometida.

Vivimos en un mundo donde la economía cada vez más se maneja a través de la planificación centralizada. Escuchamos en 2015 mes tras mes que la Reserva Federal aumentará las tasas de interés con un cuarto de por ciento. Las veces que ha habido una recesión la Reserva Federal (la Fed) bajaba más bien las tasas de interés y/o inyectaba más liquidez en el sistema como fue el caso particularmente a partir de 2008. La única excepción fue la recesión de 1937 cuando colapsaron los mercados al haber alzado las tasas de interés. Lo anterior, valga subrayarlo, fue poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Ahora que el problema de la solvencia es peor que en 2008, la Fed piensa alzar las tasas de interés y mantener contraída la liquidez. Un aumento en la tasa de interés, por más baja que fuese, afectará la capacidad de pago de la pirámide invertida de crédito existente (y los derivados). Un aumento en las tasas de interés, por lo tanto, parece más un acto premeditado para generar el colapso del dólar en medio de un colapso financiero. El próximo paso podrá ser un suceso de bandera falsa como señala para buscar un cupable de este caos (Bill Holter, Rate hikes: policy error or planned collapse, silverdoctors, 10 de diciembre de 2015).
Si la Reserva federal no aumenta la tasa de interés, la Fed pierde mucha credibilidad y la fuga del dólar tomará más ímpetu. Al aumentar las tasas de interés el dólar, este aumento afectará a la capacidad de pago de las corporaciones norteamericanas endeudadas en Estados Unidos, generando una crisis en la bolsa de valores de Nueva York. Llegando al final del año 2015 podemos observar que ya hay 27 mercados bursátiles en el mundo que han perdido más del 10% desde su máximo alcanzado ese mismo año. Tratase de un fenómeno global pero comenzado con el ´golpe de estado´ mencionado antes en los países emergentes. En esos países como China, Egipto, Nigeria, Grecia, Colombia y Perú las bolsas de valores perdieron más del 30% de su valor y en Ucrania incluso más de 40%. Países como Brasil, Arabia Saudita, Tailandia, Kenia y Bulgaria perdieron más del 20%. Países emergentes como la India, Malasia, Indonesia y Chile perdieron más del 10%.

Ya vimos que el mercado bursátil en muchos países emergentes colapsó en 2015 y con esta última medida del Fondo Monetario Internacional será peor aún. El mercado bursátil en Occidente entró más recientemente en crisis. Las bolsas de valores en países como Alemania, Reino Unido, España y Polonia perdieron en 2015 más del 10%. En diciembre de 2015 le tocó finalmente a la bolsa de valores de Nueva York. Las principales bolsas de valores de Nueva York Standard&Poors, Nasdaq y especialmente el Dow Jones han sufrido serias bajas en diciembre y con lo acabamos de ver, es probable colapso en 2016, (Michael Snyder, 27 Major Markets that have crashed in 2015, silverdoctors , 8 de diciembre de 2015; Bill Holter, Financial Market crashed including the dollar; Global Research, 7 de Diciembre 2015).
En tiempos duros y ante la amenaza que el dólar perderá su estatus de moneda de reserva de referencia, el oro se torna el ´puerto seguro´. Es importante saber que en los últimos años la demanda de oro ha aumentado más que la producción. Como consecuencia, la producción anual de oro físico no alcanza satisfacer la demanda. Es preciso saber que China, Rusia, India, etc., han acumulado en los últimos años enormes reservas de oro físico. La pregunta es de donde sale este oro cuando la compra de oro físico es mayor que la producción de ese metal. La demanda de oro y plata es tan alta que no hay ninguna posibilidad de satisfacerla. La plataforma occidental dirigida por los megabancos mantiene artificialmente bajo el precio del oro mediante contratos a futuro. Al hacerlo defienden de facto al dólar ya que el día que precio del el oro se dispare, el dólar se va de pique. La consecuencia del vencimiento progresivo de los contratos a futuro es que ya no es viable cumplir con la entrega de oro físico en las fechas establecidas en dichos contratos. Esta situación de dio por primera vez hacia finales del año 2015 en el mercado de oro de COMEX. Hemos llegado al punto que toneladas de oro físico no van a poder ser entregados en 2016 y con ello la crisis del dólar tendrá otra dimensión más (Vea, Samuel Bryan, Focus on fundamentals, gold supply likely to shrink, shiftgold.com, 8 de diciembre de 2015).

Cuando clientes como China, India o Rusia reclaman las toneladas de oro físico al vencer la fecha de entrega establecida en los contratos a futuro, no solo significa un alza inmediata en el precio del oro y de los metales preciosos en, sino significa también una caída libre del precio del dólar, para no decir su colapso. Lo anterior no solo significa un colapso a nivel económico, sino al tratarse de Rusia y China como la parte demandante, también una crisis a nivel geopolítico y militar. Una guerra con los principales demandantes de oro permitiría la no entrega de oro físico. He ahí un factor de tomar en cuenta para un conflicto bélico. El bloque financiero más interesado en mantener el dólar y por lo tanto en en semejante conflicto es el imperio financiero nacionalista de Estados Unidos que gira alrededor del petróleo y el complejo industrial y militar Bill Holter, Crunch Time, silverdoctors, 9 de diciembre de 2015; Rafi Farber; China and Japán continue to liquidate us treasury holdings: what it means; 247wallst.com; 8 de diciembre de 2015).

El panorama de stocks de oro sufre actualmente por una cortina de humo levantada por Estados Unidos, que pretende tener guardado el 74% de las reservas oficiales en oro, base para la hegemonía del dólar. Efectivamente el ascenso del dólar y más tarde del euro de una moneda nacional a una moneda regional e incluso global, ha sido a base de enormes reservas en oro físico. Debido a la falta de auditorías hay mucha duda acerca de las reales reservas de oro físico de Estados Unidos. Llama la atención además que el país se niega a entregar los stocks de oro guardados en Estados Unidos pero que pertenecen a otros países, como es el caso de Alemania, por ejemplo. Es preciso saber que en tiempos recientes China ha logrado acumular un total de 12 mil toneladas de oro, aparte de lo que oficialmente reporta el país, lo que es más de lo que ´oficialmente´ tiene Estados Unidos ( Koos Jansen, Renminbi Internationalization And China’s Gold Strategy, bullionstar.com, 6 de diciembre de 2015).

En semejante contexto geopolítico y para desviar la atención de las verdaderas causas de la crisis, podamos esperar de aquí en adelante una operación de bandera falsa sin precedente e incluso en los propios Estados Unidos. La banda más interesada de una guerra es el imperio financiero nacionalista que también ya provocaron la caída de las torres gemelas en 2001 bajo una bandera falsa. Para estos nacionalistas que predican ´otro siglo americano´, es preciso mantener el dólar a toda costa y enfrentarse así incluso y no en último lugar a los globalistas en su propia tierra. Lo anterior implicaría otra aventura militar con carácter internacional

Escenario 2: El Yuan se convierte en 2016 oficialmente en moneda internacional de reserva. ¿Shanghái será parte relevante de la élite financiera del mundo o buscará China el camino hacia un mundo multipolar?

Las voces del campo Occidental aumentaron en 2015 que no hay manera de evitar que China se perfile como miembro del Fondo Monetario y que participe con su moneda (respaldado por oro) en los Derechos Especiales de Giro. Los Derechos Especiales de Giro constituyen una modalidad particular de dinero ya que no circula. No puede ser utilizada para la compra de bienes y servicios o en el mercado financiero, o hay bonos ni acciones que se negocian en esta moneda. Es una moneda oficial que sirve de unidad de cuenta y como tal para pagos intergubernamentales.
A partir del 1 de diciembre de 2015 los Derechos Especiales de Giro están respaldados por una canasta internacional de monedas que incluye al Yuan. El dólar con una participación de 41.7% (contra 41.9% antes) mantiene su única posición dentro del FMI, cuando precisa obtener el 85% de los votos. La UE tendrá el 30.9% de los votos (contra 37.4 antes). La Libra esterlina tendrá 8.1% de los votos (contra 11.3 antes) y el Yen 8.4% (contra 9,4antes). De este modo el Yuan obtendrá el 10.9% de los votos y la UE cedió más terreno. China, por el tamaño de su economía, debería recibir más capacidad de voto. Para ello precisa cambiar los estatutos del FMI y para cambiar los estatutos precisa poder contar con el 85% de los votos. Esto da derecho a veto a EEUU y la UE.
Es preciso saber que la entrada del Yuan en la canasta de monedas tendrá apenas efecto a partir del primero de octubre de 2016 y que con la campaña electoral en plena marcha un cambio en los estatutos enfrentaría problemas en el Congreso controlado por los Republicanos. Por el momento, la decisión del FMI tiene más un efecto simbólico que importancia práctica. Pues, hemos de tomar en cuenta que la canasta de monedas no crea una obligación formal para los 188 miembros del Fondo Monetario de utilizar sus reservas internacionales acorde con las mencionadas cuotas. Cuando hay un movimiento del dólar hacia el Yuan este movimiento tendrá un efecto positivo para el oro, pero cuando sustituyen oro por la moneda china, lo contrario sucederá. Como el Fondo Monetario no se puede reformar desde adentro, ya China y Rusia han puesto en marcha iniciativas “paralelas” para reemplazarlo. Brics se han posicionado durante años (China desde 2005 y los demás desde 2010), construyendo su propia institución de unificación bancaria alterno al FMI. Los grandes cambios en la economía mundial impulsados por China y Rusia implican un nuevo “baraje” de las cartas hacia un orden multipolar (Vea, Arkadiusz Sierón, Will China´s Renminbi threaten gold as global reserve currency?; gold-eagle.com, 1 de diciembre de 2015).
Los Rothschild con los globalistas han estado dispuestos de ajustar la modalidad de los votos dentro del FMI y recibir mayores aportes de países de los Brics en general y de China en particular y han logrado a la vez mantener la voz cantante en el Fondo Monetario, consolidando de esta manera su poderío hegemónico en el mundo. El objetivo último de los globalistas es crear el Estado global por encima de todas las naciones incluso por encima de EEUU. Dentro del concepto del Estado Global no calza la hegemonía económica y política de un estado nación como EEUU. Para lograr el cambio de hegemonía es preciso que el dólar deje de ser la moneda de reserva de referencia.

En el año 2016 veremos que la crisis de una moneda fiduciaria como el dólar, el euro o el Yen, implicará la caída de las demás monedas nacionales como efecto dómino y por ende el colapso financiero. Para prevenir en el futuro otro colapso financiero y el caos mundial que genere, la propuesta de la élite financiera globalista es crear el Estado global supervisor con una moneda global. La respuesta del FMI ante el fracaso de la globalización, entonces es más globalización. Los gobiernos de los Brics se podrán alinear con este proyecto siempre y cuando la distribución de las cuotas de poder sea más equiparada (Vea, Brandon Smith, The Global Economic Reset Has Begun, altmarket.com, 9 de diciembre de 2015).
El Proyecto del Estado global llevado a cabo por el FMI, Banco de Basilea (Banco central de todos los bancos centrales) y los bancos centrales hegemonizados por los Rothschild no es la consecuencia del colapso financiero sino su causa al haberlo provocado. El colapso financiero servirá a los intereses de los globalistas. No tienen ninguna lealtad ante una nación como EEUU ni ven a EEUU como demasiado grande para dejar caer esta nación y junto con la Reserva Federal y el dólar son piezas de ajedrez en un juego mayor. El año 2016 y todavía antes de las elecciones, podamos presenciar la demolición controlada del poder unipolar de EEUU. Los globalistas nos quieren hacer creer que no hay otra opción que su liderazgo mundial y crearán el caos necesario para convencer a todos nosotros (Ibid).

Pero las fuerzas nacionalistas a nivel político, mejor representadas por el ´Tea Party´ dentro del Partido Republicano y el capital financiero nacionalista de EEUU juntos quieren mantener la hegemonía unipolar del país a toda costa. Lo anterior requiere mantener el petrodólar como moneda internacional de referencia. El imperio Rockefeller y su industria petrolera está a la defensiva. Todo parecía indicar a principios de 2015 que con el petróleo de ´fraccing´ o esquisto, EEUU iba ser un país autosuficiente en materia de petróleo. Durante el año 2015, con la caída del precio de petróleo, la producción del crudo de esquisto cayó un 12% en 9 meses y en algunos lugares incluso en un 30% (SrsRocco Report: Collapse Of U.S. Shale Oil Production Has Begun, silverdoctors.com, 11 de diciembre de 2015).
La prospectiva para el año 2016, con precios de petróleo aún más a la baja, es la progresiva bancarrota ya en marcha de esta industria. Esto es una muy mala noticia para el imperio Rockefeller así como para la Tesorería de EEUU y la Reserva Federal. El gobierno de Estados Unidos ha de importar otra vez cantidades de petróleo con dólares de papel que cada vez tienen menos aceptación. Ya mucho ha retrocedido el dólar en los intercambios de petróleo y sobre todo en los países de Eurasia. El petróleo y la energía fósil en general se compran y venden cada vez menos en dólares sino en Yuanes, Rublos u otras monedas fuera del ámbito del dólar. Si en 2016 Arabia Saudita además abandone el petrodólar en 2016 y vende su petróleo a partir de entonces en otras monedas podrá bien anunciarse el fin de la era del petrodólar.
En el momento que el dólar dejara de existir como moneda internacional de reserva, los bonos del Tesoro pierden todo su valor. La consecuencia será que el precio del oro se disparará. Este oro se encuentra concentrado en países como China, India, Rusia, etc., o sea en los Brics. Está situación coloca a China en la posición ventajosa en la actual guerra de monedas. China podría lograr que su moneda (Renminbi) avance como una moneda de referencia internacional de mayor importancia, asunto que preocupa no solo a los nacionalistas norteamericanos, sino también a los globalistas.
El mercado de oro de Shánghai lanzará en abril del año 2016 su mercado internacional de compra y venta de oro. Es el avance lógico de la economía más grande del mundo que más oro produce, compra e importa. El mercado iniciará en abril con bancos chinos y unos bancos extranjeros. Su peso en el mercado, sin lugar a dudas, influirá en la formación de precios del oro. De esta forma la moneda china se tornará completamente convertible y proporcionará más poder a Asia en general y China en particular. En una primera etapa solo se operarán contratos en oro físico al contado denominados en yuanes, y más tarde se trabajará con derivados, es decir contratos a futuro. Ante nuestros ojos, hubo en los últimos años una transferencia masiva de oro físico de Occidente hacia Oriente. Shanghái y Singapur podrán sustituir a Londres y Nueva York como los principales centros de comercio y de determinación de precios de oro. El mayor o menor éxito dependerá sobre todo de la participación de bancos extranjeros. (Reuters, China to launch yuan gold benchmark in April, 10 de diciembre de 2015, economictimes.indiatimes.com).

Los gobiernos de Rusia y China bien entienden que su existencia está siendo amenazada y han decidido de unificar sus economías en una sola y de unificar sus comandos militares. Rusia y China constituyen en la actualidad una sola fuerza económica y militar. Esta unificación echa para abajo el proyecto de los ´Neoconservadores´ en Estados Unidos ya que esta yunta difícilmente se derrotará en el campo económico y militar. Lo anterior brinde mayor esperanza de que se creará un mundo multipolar con una mayor convergencia entre las potencias.
No necesariamente una nueva guerra mundial se dé, sino que la amenaza de la misma ha de presionar a imponer las condiciones del vencedor en la batalla económica y política. En este caso, China, al tener de facto la moneda más fuerte, se transformaría eventualmente en el principal gestor para la recomposición del existente sistema bancario internacional. Shanghai y Hong Kong sustituirían a Nueva York y la City de Londres, y no sería extraño ver que la élite financiera de Wall Street migrará con ellos. China aparecería como la nueva superpotencia que encabezaría a través del FMI un gobierno global donde la actual élite financiera de Wall Street y la City de Londres aún podrían co-gobernar. Bajo este gobierno global, diseñado, probablemente como la segunda opción de los Rotschild´s, tampoco existiría más soberanía nacional. Es una alternativa peor que la del gobierno multipolar y lo es particularmente para los países latinoamericanos. Por el momento, la actitud de Rusia y China ha sido seguir un juego de ajedrez geopolítico muy prudente y no caer en la trampa de una guerra. Es esta la mejor garantía para lograr un mundo multipolar.