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Cambio de paradigma: ¿Crisis sistémica al estallar la ‘madre’ de todas las burbujas?

Las políticas de los bancos centrales son cada vez más señaladas como la fuente de la creciente desigualdad de ingresos y riqueza. Estas políticas respaldan las burbujas de crédito / activos pero una vez que se verán limitadas o interrumpidas, estallaran/explotaran y con ello todas las burbujas de crédito / activos, es decir, de todo el capital ficticio.
El mecanismo para resolver los problemas económicos, creando moneda de la nada, pareciera una máquina de movimiento perpetuo sin límites a la cantidad de dinero nuevo que puede crearse con un interés cercano a cero, ya que hasta los pagos de intereses pueden financiarse con ese dinero nuevo.
La fragilidad sistémica introducida por la financiarización parece llegar a su fin. El verdadero problema comienza cuando el aumento de la desigualdad astilla a las élites y la desunión política de la clase dominante que hoy se manifiesta de diferentes formas y primero que nada en los propios EUA. Estas contradicciones intra-clasistas se dan en nuestra perspectiva al no vislumbrarse una opción clara de reiniciar otro ciclo económico en la economía real.
Llegó el momento que terminó, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia la crisis sistémica como tal con capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo, es decir, un capitalismo en agonía. Si la madre de todas las burbujas estalle en esta coyuntura, se revelará es imposibilidad de retorno del capital al ámbito productivo y con ello revelará el carácter sistémico de la crisis.



Cambio de paradigma:
¿Crisis sistémica al estallar la ‘madre’ de todas las burbujas?

Wim Dierckxsens y Walter Formento

Las políticas de los bancos centrales son cada vez más señaladas como la fuente de la creciente desigualdad de ingresos y riqueza. Estas políticas respaldan las burbujas de crédito / activos pero una vez que se verán limitadas o interrumpidas, estallaran/explotaran y con ello todas las burbujas de crédito / activos, es decir, de todo el capital ficticio. Desde el momento que Bernanke asumió la presidencia de la Reserva Federal de EUA (Fed) se ha podido sostener que se puede resolver un problema creando $ 1 Billon de la nada al comprar una gran cantidad de activos con ese billón de dólares. Nada parecía más fácil para los bancos centrales.
Cuando el mercado de valores está hacia la baja, la solución era crear dinero nuevo, comprar y comprar más fondos de índice bursátil y el problema estaría resuelto ya que el mercado de valores deja de caer y rebota rápidamente porque los bancos centrales los respaldan. Cuando altas tasas de interés están inhibiendo los préstamos y el crecimiento, la solución era crear unos pocos billones de dinero nuevo creado de la nada y comprar suficientes bonos soberanos para reducir las tasas de interés a cero e incluso más allá. Igualmente cuando baja la demanda de inmuebles por los altos precios, la solución (china recientemente) fue crear dinero sin respaldo que en manos de los agentes de los gobiernos locales servía para comprar los edificios vacíos. Para terminar con ejemplos, si hay deflación por una demanda a la baja, una posible solución es emitir un billón en bonos del gobierno con cuyo dinero se financian megaproyectos de defensa, cuyo encadenamiento futuro con la economía real solo se garantice (al menos en parte) en tanto que se consiguen ventas sustanciales en el extranjero.

¿Hay límites impuestos a los QE?
El mecanismo para resolver los problemas económicos, creando moneda de la nada, pareciera una máquina de movimiento perpetuo sin límites a la cantidad de dinero nuevo que puede crearse con un interés cercano a cero, ya que hasta los pagos de intereses pueden financiarse con ese dinero nuevo. Es más aún, la Reserva Federal (Fed) compra incluso bonos del Tesoro y con los ingresos que ese dinero de la nada genera devuelven dinero al Tesoro para volver a emitir bonos, poniendo así en marcha una máquina de creación de dinero en movimiento aparentemente perpetuo. La política de crear Billones de la nada para comprar Billones en activos ha inflado una ´burbuja madre´ en todas las clases de activos respaldadas o compradas por los bancos centrales y sus representantes y nos podemos preguntar: ¿Podría explotar la burbuja madre de todas las burbujas? Esto significaría la destrucción masiva de capital ficticio y la siguiente pregunta es si el juego del capital ficticio a la vez ha contribuido a la concentración de la riqueza real en cada vez menos manos o si más bien no estalló la crisis al no lograr reconectarse con la economía real.
Procuraremos ver primero la pregunta si ¿hay problemas no se pueden resolver creando otro billón y comprando activos? ¿Ya no habrá más crisis bursátil o la decadencia del capitalismo unipolar, sea globalista o continentalista ya no tiene opción de salida? Los últimos ocho años han creado la ilusión reconfortante de que esencialmente todos los problemas en la era moderna del capitalismo basado en la deuda en todos sus sabores (americano, europeo japonés e incluso chino) pueden resolverse creando tantos billones como sea necesario y comprando activos o emitiendo líneas de crédito garantizadas con la nueva moneda creada de la nada. Sin embargo, afirma Charles H. Smith, hay algunos problemas estructurales que no pueden ser resueltos por este mecanismo. Algunos son principalmente económicos, otros principalmente político-sociales, pero todos ellos afectan al sistema como un todo y no solo al ámbito financiero.

1. La fragmentación de las élites
La fragilidad sistémica introducida por la financiarización parece llegar a su fin. Todo el mercado global de activos-acciones, bonos, bienes raíces y ´commodities´-, en esencia es un esquema ponzi piramidal en el que la rápida expansión del crédito (capital ficticio) impulsa los precios de los activos más altos, y dado que los activos son colaterales para la deuda adicional, las mayores tasas de beneficio (ficticio) habilitan una nueva ronda de la expansión del híper-crédito. Esto empuja las valoraciones de los activos aún más, lo que establece el escenario para una expansión adicional del crédito (capital ficticio), basada por supuesto en el aumento asombroso en el ´valor´ de la garantía que respalda la nueva deuda. Los bancos centrales han impulsado este esquema piramidal comprando bonos y acciones con divisas creadas de la nada y con ello han fomentado la desigualdad económica y social como no hemos visto antes en la historia del capitalismo. Se observaba a partir de noviembre de 2017 un cansancio en la bolsa de valores con descensos a los que uno ya no estaba acostumbrado verlos.
La Fed desde octubre ya no estaba fomentando la política de expansión monetaria (QE) y más bien había anunciado de retirar dinero del mercado. Es en este preciso momento en que el Congreso de EUA aprobó la reforma tributaria con el resultado inmediato de nuevas alzas claras en Wall Street durante el mismo día de su aprobación. Estas alzas más que compensaban las bajas de los días anteriores. La reforma tributaria no es más que una redirección de dineros del Departamento del Tesoro hacia las Corporaciones y los billonarios. La clase media no se beneficiará en nada con esta rebaja en los impuestos, sino más bien le tocará pagar de alguna forma la cuenta de varios billones de dólares más en deuda. En vez de contribuir a la economía real es más probable su contrario y en el mejor de los casos esta reforma no tendrá efecto alguno sobre el PIB.

El verdadero problema comienza cuando el aumento de la desigualdad astilla a las élites y la desunión política de la clase dominante que hoy se manifiesta de diferentes formas y primero que nada en los propios EUA. La creación un billón tras otro y comprar activos fue una política que ha enriquecido a las élites financieras a expensas de cualquier otra clase. La política de QE ha favorecido más a la élite del capital financiero unipolar y globalista a costa de otras como el capital financiero unipolar y continentalista y ni hablar de los capitales nacionales que representa Trump. Lo anterior ha generado conflictos intra-burgueses que hemos analizado en los artículos nuestros a través del año 2017. Estas contradicciones intra-clasistas se dan en nuestra perspectiva al no vislumbrarse una opción clara de reiniciar otro ciclo económico en la economía real. Estas contradicciones constituyen a la vez un momento oportuno para que explote la bomba de tiempo: la ´madre´ de todas las burbujas que a su vez podrá generar un abierto conflicto de clases. El historiador Michael Grant, en su libro “The Fall of the Roman Empire”, identificó precisamente la profunda desunión política en la clase dominante como una causa clave de la disolución de los imperios en general y del Imperio Romano en particular.

a. La política de Trump hacia un mundo multipolar
Con Trump, EUA apuesta firmemente por disparar los gastos militares con énfasis en apostar cada vez más a un mundo multipolar para así reactivar la economía real. El producto del complejo industrial y militar como tal no encadena con la economía real y por ello es considerado improductivo desde la óptica marxista viendo la economía como un todo. Al colocar, sin embargo, su producto en el mercado exterior, gracias a su primacía tecnológica aún existente en este sector, EUA logra transferir este gasto improductivo a terceras naciones. Parte de las elevadas ganancias obtenidas en dichas ventas son reinvertidos en Investigación y Desarrollo para así mantener la primacía tecnológica en dicho sector. En este sentido hemos de comprender el gran aumento del presupuesto militar para 2018, propuesto por Trump con el apoyo prácticamente unánime del Congreso. Con ello se obtendría un “incentivo” del orden de 150 mil millones de dólares al año. En el ´Global Europe Anticipation Bulletin´ (GEAB 119, noviembre de 2017) lo llaman la “QE militar” en el sentido de que, ahora más que nunca (lo que es mucho decir para EUA), la economía estadounidense se apoya en altísima medida en el gasto militar.

Es nuestra opinión y en esto coincidimos con GEAB, que en lugar de invertir en acciones militares, el gobierno de Trump está invirtiendo en el complejo industrial y militar efectuando una verdadera reforma económica conforme a un principio de racionalidad económica basada en una disminución de los gastos imperiales (bases militares, hombres, misiones, etc.…) y la optimización de los ingresos (venta en gran escala de armamento). Según esta lógica, siempre puede haber un riesgo de avivar un conflicto, pero su política, contraria a la de los globalistas, busca que los países involucrados mantengan mayor independencia estratégica, es decir, menos subordinación apuntando así a un mundo multipolar.

En un mundo multipolar es más factible lograr la paz y esto depende también del equilibrio de las fuerzas, es decir, el tema de distribuir armas no deja de ser asunto de importancia. Una nueva gobernanza multipolar constituye una mayor base de la confianza de sus potenciales socios con respecto a sistemas militares de defensa y no de ataque. Trump está tratando de recuperar la confianza de sus potenciales clientes, adoptando una mayor imparcialidad en los conflictos, incluso participando con Rusia en la reducción de las tensiones en general y en Medio Oriente en particular. Un buen cliente para la compra de armas es Japón que en la posguerra se vio políticamente limitado en su gasto de defensa pero que hoy en día, al ser más permisivos con las naciones derrotadas en la segunda guerra mundial, este país está volviendo a militarizarse rápidamente.

En un mundo multipolar la exportación estadounidense de armas se verá considerablemente mejor potenciada que en un mundo unipolar. Es posible que EUA aumente las ventas de armas en un 50%, lo que supondría un aumento de ingresos de 25 mil millones de dólares. En un mundo multipolar el dólar inevitablemente ha de ceder espacio al ´petro-gas-yuan´ y ya comienzan a vislumbrarse los primeros signos de dicha sustitución. Cuando el pago de ´petrogas´ se hace cada vez más fuera del ámbito del dólar, EUA ya no dispondrá de los petrodólares necesarios para mantener las 800 bases militares que posee en el extranjero y que le cuestan unos 160 mil millones de dólares al año. En tal contexto no hay de otra que EUA abandone muchas de sus bases extranjeras. Si el país abandonara la mitad de dichas bases, ahorraría alrededor de 65 mil millones al año. Junto con los 25 mil millones de ingresos por exportación de armas, la economía alcanzaría unos 90 mil millones de dólares al año entre ahorros y beneficios. Esto comparado con el aumento de 150 mil millones en el presupuesto constituye al menos un retorno de un 60%.

Las cantidades de dinero en juego son evidentemente mucho menores que en el caso de las emisiones de dinero sin respaldo (QE) en las políticas de la Fed desde la crisis de 2008. Para dinamizar la economía real, sin embargo, esta racionalidad económica de la administración Trump es mucho más eficaz. Las balanzas comerciales crónicamente negativas de EUA desde hace décadas, no son posibles de sostener sin petrodólar. Es preciso hacer un forzoso “aterrizaje económico” estadounidense para reducir las importaciones aumentando a la vez sus exportaciones y comenzar a funcionar por sí mismo, lo que ha sido la política anunciada por Trump desde su campaña. Los importantes contratos de exportación de armas estadounidenses a Arabia Saudita junto con la simultánea rebaja sustancial en la importación de petróleo proveniente del mismo país, es ejemplo digno de la política de reequilibrar la balanza comercial a favor de EUA, hecho que implicará una reducción en el presupuesto por servicio a la deuda.
China está diseminando un nuevo paradigma económico en el mundo, y con los acuerdos de comercio e inversión que el presidente Trump logró con este país asiático, inyectar la economía de al menos un estado, West Virginia, que recibirá inversiones en plantas de energía, tecnologías de producción de energía y químicos, empleo calificado, tal vez más de $ 80 mil millones en 20 años. Esta inversión en West Virginia que triplica el tamaño del presupuesto total del Departamento de Energía de EUA no se reporta ni en los medios de West Virginia apenas se menciona en los grandes medios. La razón es sencilla de adivinar, la política de Trump es una bofetada para la política unipolar de los globalistas y un claro viraje hacia el mundo multipolar. Trump no está apostando a QE para sostener el mercado de valores y la propiedad de activos, como los gobiernos demócratas globalistas tan a menudo lo hacen cuando están desesperados por el ´progreso económico´, es decir, ante la imposibilidad de comenzar otro ciclo económico productivo con la perspectiva de una tasa de ganancia al realce.

b. La reacción globalista por el mundo unipolar
El punto de vista de las fuerzas globalistas, bien representadas por el director de la CIA en su entrevista con Jim Rickards (´The deeper purpose of Trump´s Asia Trip´,13 de noviembre de 2017) y bien divulgada por los Medios, es que pensar que los viajes de Trump en Asia giran alrededor del comercio internacional es completamente equivocado. La visita del presidente a varios países en Asia, en la opinión de los globalistas (CIA, OTAN, la Fed, los grande Medios, etc.), giraba en torno a la búsqueda de aliados (Japón y Corea del Sur) y potenciales aliados (China) para iniciar un ataque preventivo sobre Corea del Norte y esto antes del 20 de marzo de 2018. Es más, calculan que el presidente de China no se alineará con este plan y con ello habrá el escenario perfecto para poner en marcha a una guerra más global. Aquí se revelan, en pocas palabras, las intenciones de la OTAN manejada por las fuerzas globalistas.
La verdadera que complica a Trump de apuntar más claramente a un mundo multipolar radica en el hecho de que la Fed, mientras no se haya cambiado aun la presidencia de dicha organización (en febrero de 2018) que aún tiene sus instrumentos para obstruir las políticas de Trump. Aunque lo haya anunciado, la Fed no está realmente “normalizando” ni las tasas de interés ni su balance general. De hecho, si la Fed fuera a “normalizar” la política monetaria, esto aumentaría rápidamente la tasa de interés y se estaría reduciendo su balance general, eliminando al menos los $ 2.1 billones en efectivo impreso en los bancos de la cuenta de reserva excedente. El problema es que esta “normalización”, que sería un QE al revés, reventaría la enorme burbuja de activos creada a partir de la impresión de dinero. Esto es lo que las fuerzas globalistas quieren evitar a toda costa.

Ante la amenaza de la ´normalización´ hemos de entender como el mercado bursátil se regocija con la aprobación de la Cámara del proyecto de ley de “reforma” impositiva a mediados de noviembre en EUA. La factura de impuestos no es más que un re-direccionamiento masivo del flujo de dinero del Departamento del Tesoro a las corporaciones estadounidenses y los multimillonarios. Un QE indirecto, en otras palabras. Ante la perspectiva de su también posible aprobación en el Senado, el Dow Jones de Nueva York subió 187 puntos y el S & P 500 subió 21. El Nasdaq se elevó un 1.3%, volviendo sobre su declive de 3 días en un día.
La clase media no recibirá ninguna desgravación fiscal en el proyecto de ley, pero asumirá la carga de varios billones de dólares adicionales en deuda del Tesoro que se requerirán para financiar los recortes de impuestos para los ricos. La “reforma” impositiva no tendrá, en el mejor de los casos, ningún efecto sobre el PIB pero si permite continuar con apuestas al mercado de valores. Es probable que la Ley sea incluso perjudicial para la economía real. Si la reforma de impuestos no pasa por el Senado a fines de noviembre de 2017, las fuerzas para remover a Donald Trump podrán apuntar a un plan B: que la Fed aplique la normalización de su hoja de balanza retirando dinero del mercado (lo contrario de QE) y con ello esperan que estalla la inestabilidad económica en el mundo entero, adjudicándolo a la desastrosa política de Trump. Sin embargo les queda muy poco tiempo para aplicarlo.

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) de Basilea, otro instrumento importante de las fuerzas globalistas, recientemente emitió un informe que afirma que el cambio demográfico revertirá tres tendencias mundiales de varias décadas. Estaríamos ante una población que envejece a nivel mundial y una fuerza de trabajo que se contrae para revertir las tendencias a la baja en la inflación así como a la alza de las tasas de interés.
El caso demográfico del BIS en realidad es un estudio de trabajo, capital y ahorro. En esencia, dicen que la gran expansión de la fuerza de trabajo global (liderada por el surgimiento de China como el taller mundial) es algo único y que está a punto de revertirse a medida que el ´Bono Demográfico´ (la relativa sobre-representación de la población en edad activa en la población total) es cada vez más un hecho del pasado y que la sobre-representación de la generación ´Baby Boom´ en edades de alcanzar en masa la edad de retiro, un fenómeno cada vez más global y difícil de soportar por la población activa a la baja relativa.

El BIS anuncia, en otras palabras, que la inflación se debe al envejecimiento de la población y con ello preparan una política de redistribución de la clase rentista e improductiva (los adultos mayores) hacia la población trabajadora. Una forma sería condonando las deudas estudiantiles cuando estalle esta burbuja. Estas deudas alcanzan sumas bien elevadas y no solamente en EUA. El efecto inmediato sería un alza en la demanda de bienes y servicios por esta nueva generación. Para atenuar este efecto inflacionario es posible transferir el costo a los improductivos del Baby Boom que todo lo tienen en edad de retiro. Semejante política tendría su público en un partido socialdemócrata (globalista) y no afectaría la verdadera concentración de riqueza a favor de las élites en el mundo.

Argumenta el BIS que la amplia expansión del crédito / deuda que impulsó la expansión monetaria global en el siglo XXI también es única y llegando a sus límites. La deuda no es capital real sino capital ficticio. Dicho de otra manera: los ahorros siguen siendo importantes ya que son capital real de trabajo y, a medida que la generación anterior de trabajadores se jubile, dichos ahorros se reducirán al dedicarse a viajes y otros lujitos para, en sus ojos, esta clase rentista e improductiva. De acuerdo a la BIS es un consumo suntuario que hará que el capital real sea más escaso y por ende más costoso que el propio capital ficticio. Esta tendencia contradictoria conllevaría, concluye el BIS, a alzas en las tasas de interés y las mismas a la inflación. Crear y distribuir otro billón o dos de nuevo dinero de la nada, en realidad serviría para que explote la bomba de tiempo popular ya que empeoraría el problema. La redistribución de la riqueza entre las generaciones parece anunciarse, promoviendo una guerra al interior de la clases populares y resolviendo una vez más la contradicción intra-burguesa.

Si trate de aumentar las tasas de interés, hay opciones aún más populares todavía. Bien podrá escucharse pronto el coro de voces de los partidos socialdemócratas y de los Medios dominantes para abogar por el Ingreso Universal Básico (UBI por sus siglas en inglés) aludiendo que los bancos centrales se ven cada vez más presionados para emitir nuevo dinero de la nada para financiar UBI y/o sus equivalentes. En este caso el gobierno arrojaría dinero en efectivo a la economía real. Este llamado ´dinero de helicóptero´ se presenta en diferentes formas: como condonación de deudas, desgravaciones fiscales de la clase media o como estipendios en efectivo bajo la modalidad de un ingreso universal básico. En todos los casos, este dinero de helicóptero no expande el suministro de bienes y servicios, sino lo que pueda hacer es expandir los fondos disponibles para el consumo, generando inflación.

Viendo las cosas más a fondo, los economistas ´main stream´ no han profundizado bien el tema de la inflación. Es un hecho que China y otros países emergentes pueden exportar la deflación en bienes que son comercializables. Sin embargo aquellos bienes y servicios no transables tales como servicios del gobierno local, vivienda, comestibles, comida rápida, la mayoría de los servicios de salud, cortes de pelo, educación, etc., en otras palabras, la mayor parte de la economía real, se disparan a medida que el suministro de dinero se expande más rápidamente que el suministro de estos bienes y servicios. Esta es la razón por la cual la inflación ya está extremadamente caliente en los sectores no transables (que a menudo están dominados, financiados o controlados por el sector público / gobierno), mientras que la deflación aún es visible en bienes transables tales como televisores, celulares, software, etc., o sea, en la billetera de los consumidores.

Según un índice de precios sombra (Burrito Index), los precios al consumidor han subido 160% desde 2001 (al 1 de agosto de 2016). Gran parte de la inflación real en sectores como la salud es invisible para las clases protegidas porque está siendo absorbida por el gobierno y los empleadores. Un tema que señala Charles H. Smith en su artículo del 25 de mayo de 2017 (“La inflación no está distribuida uniformemente” http://www.washingtonsblog.com), es que los protegidos están bien, pero los desprotegidos son deudores cada vez más empobrecidos, o sea, la desigualdad social se profundiza.
Gráfico: La inflación según bienes y servicios seleccionado 1996-2016

Conforme aumente la desigualdad de ingresos y riqueza y se acentúe la escasez relativa e incluso absoluta de productos básicos clave como cereales, agua dulce, petróleo, etc., aumentará también el desorden social y por ende la presión política sobre los bancos centrales de hacer algo. Es el momento idóneo que socialdemócratas y los grandes medios para presionar de aplicar la política financiera QE para las personas comunes, es decir, un QE para ´Main Street´. La introducción de ese dinero nuevo creado de la nada en la economía real aumentaría la demanda de productos de consumo sin generar otra oferta nueva. Se creará así todo el potencial para un rápido proceso inflacionario. A esas alturas pocos estarán dispuestos a comprar un bono a tasa de interés negativa, o cero. Crear y distribuir en tal contexto inflacionario otro billón o dos ya no sería posible y en realidad solo serviría para que explote la bomba de tiempo popular ya que en vez de solucionar el problema lo empeoraría. La ´madre´ de todas las burbujas explotaría.

El siguiente gráfico muestra la cruda realidad: la creación de dinero de la nada por el banco central para la compra de activos, ha enriquecido la parte superior de la pirámide de riqueza y poder, con un límite reducido al 10% superior y efectos cada vez más negativos en el 90% inferior, lo que podrá ser una bomba de tiempo que la pueden dejar explotar los globalistas a través de la Fed antes de febrero de 2018. El tiempo se les está acortando mucho para poder hacerlo todavía.

2. La Unión Europea y el frágil futuro del mundo multipolar
La clave para impulsar una moneda al estatus de referencia mundial es la confianza. Bejín no puede ofrecer tales garantías a corto plazo. La degradación de su calificación soberana por parte de las agencias internacionales de calificación ha mostrado su vulnerabilidad. Son el FMI y las agencias de calificación de riesgos Standard & Poor’s (fuerza globalista) y Moody’s (fuerza continentalista) los que han causado la degradación de la calificación china en mayo y en septiembre de 2017 respectivamente. Bejín teme abiertamente una crisis financiera y dejar que el yuan se devaluara hubiera ocasionado una huida de los capitales hacia el dólar, lo que en consecuencia habría podido desencadenar una oleada de pánico y el derrumbe del sistema financiero chino. De ahí la decisión china de recuperar el control del yuan y no dejarlo fluctuar libremente para así mantener su cotización estable de manera regulada.
Hemos de señalar que la situación financiera en China es aún precaria. El crecimiento actual radica fundamentalmente en el crédito y la burbuja inmobiliaria que generó no ha contribuido para nada a la estabilidad económica. Así, China se enfrenta a dos desafíos, en parte, contradictorios. Por un lado, necesita hacer del yuan una moneda de referencia mundial y por otro, tiene la obligación de evitar una caída del sistema financiero chino en caso de fuerte depreciación del renminbi al dejarlo funcionar al libre juego del mercado. La nueva política de Xi Jinping, a posteriori del congreso, se caracteriza, antes que nada, por estabilizar la economía. La utilización del yuan como moneda de intercambio internacional y particularmente en las transacciones de petróleo y gas, ha constituido un paso importante para llegar a acuerdos similares en aquellos ámbitos donde el yuan será la moneda de referencia. Tratase principalmente iniciativas de asociaciones globales y particularmente la del Cinturón y Ruta de la Seda, un proyecto de inversión china masiva, pero sobre todo a base de crédito. Estas inversiones deberían favorecer la posición del yuan en los balances de las empresas y gobiernos que participen en el proyecto.

Bejín inició el 30 de junio de 2017 un programa que permite a los inversores internacionales invertir en el mercado de bonos chino a través de Hong Kong y viceversa (El así llamado Bond Connect). Esto posibilitaría una gran afluencia de capitales hacia China y por tanto hacia el yuan. Se prevé una “reasignación de las inversiones en bonos” del resto de Asia hacia China. Deutsche Bank estima que al menos 800.000 millones de dólares en bonos podrían destinarse a la República Popular. Los dispositivos del Cinturón y Ruta de la Seda, el Bond Connect y el petro-gas-yuan han de permitir que se consolide la posición internacional de la moneda china a medio y largo plazo. En el corto plazo, la estrategia de China será no atacar de frente a un sistema del dólar, sino minarlo progresivamente para hacer que el yuan y otras monedas como el Euro, el Jen, etc. lleguen a ser tan imprescindibles como el dólar, es decir, construyendo el mundo multipolar. Hay acuerdos entre el Banco Central de China (PBoC) y el Banco Central de la Unión Europea (BCE) para permitir intercambios directos entre el yuan y el euro que se han firmado con este sentido. Se trata de hacer posible que, finalmente, ambas monedas se fortalezcan mutuamente de manera autónoma, fomentando la interpenetración de los sistemas financieros de ambas regiones.

El objetivo de Trump es proteger a los mercados estadounidenses y reducir la demanda externa de dólares. Es un hecho que los mercados están empezando a dudar de la capacidad del dólar para continuar desempeñando su papel histórico de moneda de referencia dominante. La confianza en el dólar, piedra angular de este estatus, está empezando a romperse, aunque la confianza en el Yuan aún está por probarse, pues aún falta por ver si el resto de potencias monetarias como Japón y la zona euro querrán participar en serio en el juego de la multipolaridad. Por el momento China ha tratado de acercarse a Alemania para promover un eje liberal frente a Washington y ha sido bien recibida por una Ángela Merkel. El hecho que Merkel salió debilitada en las elecciones de Alemania y logre con dificultad formar un nuevo gobierno sin duda atrasa el tomar una decisión firme en esa dirección. En el corto plazo la fragilidad del multipolarismo continuará lo que implica su vulnerabilidad si se estallara la ´madre de todas las burbujas en el mercado de valores (Vea Geab 119).

3. La dificultad estructural de volver a la economía real
A pesar de todos los esfuerzos para construir un mundo multipolar, hay que tomar en cuenta que el capital real se encuentra ante un callejón sin aparente salida. Con el afán de obtener una mayor tasa de ganancia, el trabajo humano está siendo reemplazado por la robotización y automatización con la falsa esperanza de poder reducir los costos de trabajo y por ende no logrando un realce en la tasa de ganancia. En medio de la robotización, donde Japón lleva la delantera, se preguntan ¿por qué aumentarían los salarios de los trabajadores cuando ya nos hay casi más? ¿Si con la robotización y automatización la fuerza laboral humana se reduce a casi cero, como puede ser que no aumente la tasa de ganancia? La economía neoclásica va comprender de a poco que es solo la fuerza de trabajo la creadora de la plusvalía y no la tecnología.

Para mejor entenderlo volvemos a señalar que es un dogma en las ciencias económicas afirmar que el proceso de crecimiento económico es impulsado por la innovación tecnológica, creyendo que es sobre todo la tecnología misma la que crea valor y no solo el factor trabajo. Estamos claros que aumentar la productividad del trabajo en sí no es el propósito de la inversión capitalista; es la maximización de la tasa de ganancia. Para lograrlo y para sobrevivir en la competencia, el capital necesita aumentar la productividad del trabajo y para ello invierte en aquella tecnología que ahorre trabajo. El aumento en la productividad implica una baja en el tiempo necesario para producir una unidad de producto o servicio y ese tiempo de trabajo tiende a disminuir conforme aumenta la inversión en capital fijo. El hecho que esta automatización y robotización libere trabajo en la planta no quiere decir todavía que el costo de la fuerza de trabajo restante (cada vez más reducida a Investigación y Desarrollo) sea menor que el costo de toda la fuerza de trabajo empleada anteriormente.

Un aumento en la composición orgánica tendrá un aumento cada vez menor en la productividad de trabajo no solo por el incremento en el costo de la fuerza de trabajo restante sino también por el aumenta en el costo de capital fijo a transferir a cada unidad de producto o servicio. Para sobrevivir en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (maquinaria y edificios esencialmente) para poder obtener así la tecnología de punta del momento. Esta tendencia ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a la Investigación y Desarrollo para lograrlo. El efecto es claro: tenemos una fuerza de trabajo menor en términos de cantidad lo que exige mayor calidad y por tanto costo, sobre todo cuando el costo de Investigación y Desarrollo van en aumento y baja el tiempo de su aplicabilidad.

En la actualidad la vida media útil del capital fijo se ha reducido cada vez más con el resultado que el costo tecnológico por transferir al producto o servicio ya no es compensado por la reducción en el tiempo de trabajo necesario para emplear esa nueva tecnología. La tendencia actual por lo tanto es a la baja de la tasa de ganancia debido justamente a esta contradicción aparente en la productividad del trabajo.

Estamos, en otras palabras, ante el momento en que el desarrollo de las fuerzas productivas (particularmente de la tecnología) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para dar más vida a la propia relación de producción vigente. Llegó el momento que terminó, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia la crisis sistémica como tal con capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo, es decir, un capitalismo en agonía. Si la madre de todas las burbujas estalle en esta coyuntura, se revelará es imposibilidad de retorno del capital al ámbito productivo y con ello revelará el carácter sistémico de la crisis.

La transición al mundo multipolar podrá subsanar temporalmente la crisis con un keynesianismo productivo a nivel mundial pero a puro crédito en cuyo proyecto participen eventualmente todos los jugadores grandes, pero aún está muy por ver si las grandes obras de infraestructura a las que apunten constituirán un verdadero puente hacia otro ciclo de acumulación de capital, o que más bien revela su carácter improductivo desde la óptica del capital al no realzar la tasa de ganancia. Nosotros creemos lo último, razón por lo cual las inmensas deudas se tornarían en default y nos encontramos no solo ante un cambio de paradigma sino ante la transición a otra civilización.

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Bibliografía
Charles Hugh Smith, ¿Que podría hacer estallar ´La madre de todas burbujas?, en www.silverdoctors.com, 29 de octubre de 2017.
Charles H. Smith, La gran inversión: la inflación y las tasas de interés más altas están llegando a nuestro destino, www.silverdoctors.com 10 de noviembre de 2017.
Walter Formento y Wim Dierckxsens, Geopolítica de la crisis económica mundial, Ediciones Fabro, Buenos Aires, 2016
Dave Kranzler, The Big Money Grab Is “On” As Middle America Collapses, www.silverdoctors.com, 18 de noviembre de 2018
Kevin Muir, Governments Are About To Create The Inflation That The Central Banks Can’t (The coming war between generations), www.silverdoctors.com 23 de noviembre de 2017
Harley Schlanger, CAMBIO DE PARADIGMA, Este estado de EUA acaba de recibir una inversión 3 veces el tamaño del presupuesto del Departamento de Energía, , www.silverdoctors.com, 24 de noviembre de 2017