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Autor: “Walter Formento, Wim Dierckxsens”

Tercera guerra mundial y oligarquía financiera globalista

La cumbre de la OTAN, en junio de 2021, realizó una evaluación de la situación donde considera que: Rusia es una “amenaza aguda” y China es un “desafío sistémico” para el proyecto de Mundo Unipolar Financiero Global y para la Oligarquía Financiera Global.

Esto es observable en los hechos, China es claramente una potencia mundial en ascenso estratégico y con iniciativa. Que ha propuesto una “alternativa” exitosa para el Sur Global y que ha sido aceptada por ellos en primer lugar. Lo cual implica un contragolpe al interminable “cerco o trampa histórica” de subordinación, sumisión y exterminio que es y significa, para el Sur Global1, la llamada Deuda Externa. Instrumento que “ordeno” la relación de poder de las naciones que son la periferia de las potencias imperiales2 y sus instrumentos institucionales transnacionales centrales primero, y globales luego, como son el FMI y el Banco Mundial de las últimas décadas.



Proyectos estratégicos en Disputa, Multipolarismo y Pluriversalismo en la geopolítica de la crisis mundial

La crisis mundial en que nos encontramos, de carácter estructural y civilizatorio, ha dado lugar a la emergencia de diversos proyectos estratégicos alternativos a la globalización financiera neoliberal, reivindicando la particularidad de pueblos-naciones, culturas y civilizaciones otras, oprimidas e invisibilizadas por el Occidente blanco, europeo y angloamericano. En un mundo en transición histórico-espacial, se desarrollará en este trabajo una lectura geopolítica de la crisis mundial en pos de dar cuenta de la disputa por la reconfiguración del ordenamiento mundial y social, y los actores que protagonizan la misma. Ello nos llevará a afirmar que los proyectos de las fuerzas antiimperialistas que luchan por salir de la situación de dependencia, subordinación y subdesarrollo, en las históricas periferias del sistema-mundo, encuentran oportunidades de respaldo coaligándose con los esquemas de poder que impulsan un orden mundial multipolar, en tiempos en que la escala del Poder-Valor-Estado no es ya continental sino planetaria.



TRUMP Gobierno, política exterior y geoestrategia mundial

Con las elecciones a medio término en Estados Unidos en la mira es un buen momento de analizar el primer período de Donald Trump como presidente.
Bajo la teoría tomada de la geopolítica británica clásica, en aras de asegurar la dominación mundial, una potencia hegemónica debía procurar entablar una alianza con el más débil de dos rivales para derrotar al más fuerte, y en ese proceso, agotar y debilitar también el poder del más débil. Una ecuación de poder extraordinariamente exitosa en la construcción del Imperio Británico hasta la Segunda Guerra Mundial. Esa doctrina fue la que había implementado el mismo Kissinger bajo el gobierno de Nixon en 1971-72, cuando se desempeñaba como Secretario de Estado, y generó el acercamiento de EUA con China, en aquel entonces el más débil de sus dos grandes adversarios, seduciendo a ese país para aliarse contra la Unión Soviética, entonces el adversario más fuerte. Jugada que le dio resultado a EUA en aquel entonces, y que Kissinger ha venido planeando reeditar, aunque invertida, en la actualidad.

Ello ha implicado una política inversa y opuesta a la que sostuvo Barack Obama durante su mandato, en especial durante el último tiempo, quien bajo la geoestrategia de Zbigniew Brzezinski confrontó fuertemente con Rusia, buscando detener el ascenso de las potencias emergentes euroasiáticas y su planteo de rediseño del ordenamiento mundial . Así, en febrero de 2014 había promovido la “revolución de color”, o golpe de Estado, del “euromaidan” en Ucrania que derrocó al presidente Yanukóvich, cercano a Rusia, lo cual desencadenó una guerra civil de grandes proporciones y relieve estratégico. Luego, ante la anexión rusa de la península ucraniana de Crimea, luego del referéndum en que más del 95% de sus ciudadanos votaron por incorporarse a la Federación Rusa, Obama impulsó una serie de sanciones por parte de “Occidente”. Por lo contrario, entre los planes de Kissinger figuraba el reconocimiento oficial por parte de EUA de Crimea como parte de Rusia y el levantamiento de las sanciones económicas.



Golpe Financiero de Estado por ´Corrida´ Cambiaria y Financiera Crisis de Gobierno en Argentina- Crisis del Macrismo

Las características de la crisis estructural argentina son: una crisis por corrida cambiaria (contra el tipo de cambio), por corrida financiera con salida/fuga de capitales, una crisis económica por el peso del juego especulativo financiero en la “Timba” de Lebacs que deja sin dinero, crédito y mercado interno/consumo a las actividades productivas industriales con base en el trabajo; pero si favorece a las que se concentran solo en las actividades de base renta monopólica u oligopólica: petróleo, gas, minería, soja; también las tarifas de servicios de gas, electricidad, combustibles, agua, telefonía, etc.
Los actores financieros unipolares instrumentan las corridas cambiarias y las corridas financieras como modos de golpe de estado, para imponer cambios violentos de correlaciones de poder y así ampliar su monopolio sobre las áreas de gobierno. Un monopolio de áreas e instrumentos que NO guardan relación con su participación en la vía política democrática electoral y SI en la vía–de-hecho, por acción directa económica-financiera, desestabilizando lo que el ámbito de la política instituyo e institucionalizando lo que la monarquía financiera, y su moderna aristocracia de CEO´s, impone en lo económico por la vía de la fuerza: como golpe económico, financiero, narco, policial, militar y siempre con todas la diferentes combinaciones posibles entre las opciones de hecho.
La palabra para caracterizar los hechos que agudizan la situación desde el 28 de diciembre del 2017, es “crisis” por choque frontal de intereses financieros transnacionales.



El Brexit y el Reino Unido: Continentalismo vs Globalismo

El acrónimo Brexit, nacido de Gran Bretaña (Britain) y salida (exit), remite al proceso de salida aun en curso del Reino Unido (RU) de la Unión Europea (UE), cristalizado en el referéndum consultivo que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, donde el Brexit se impuso por sobre la permanencia por 52% a 48%. El Brexit no es una concatenación de sucesos casuales que tienen como resultante un referéndum, sino que es un hecho político y social. Como tal, tiene actores con diferentes intereses, agentes que aún hoy disputan el proceso de salida del RU de la UE y que definen la complejidad que atraviesa este hecho y su carácter sumamente crítico a la hora de analizar el tablero geopolítico del siglo XXI.
Hay razones para avizorar un realineamiento del Reino Unido que trasciende la proclama de “euroescepticismo” , que se suponía, arrasaría la UE después de la crisis de deuda de Grecia en el año 2010. Más allá de observar los datos en términos de una lectura de economía política, es preciso realizar principalmente la lectura político-estratégica para visualizar las confrontaciones en una crisis que se profundiza en 2008, se expande hacia la UE en 2010, se hace global en 2013 y continua a partir del 2013 y 2014 con el ingreso y ascenso de los Multipolarismos universales como esquemas de poder de primer orden.



El Brexit y la City de Londres Unipolarismo vs Multipolarismo

Se plantea un tema en la “opinión pública” y en las declaraciones de los principales líderes sobre el tipo de salida del Reino Unido con respecto a la Unión Europea que finalmente se terminará adoptando, fundamentalmente en términos de una polaridad: duro (hard Brexit) o blando (soft Brexit). Una parte importante de los analistas aborda esta cuestión en función de la nueva institucionalidad que se defina para las relaciones entre el RU y la UE, es decir, si el primero pasará a tener un estatus y regulaciones “a la Suiza”, “a la Noruega”, etc. Diferimos nosotros en esa apreciación, en lo general, y en particular en cuanto a la dimensión objeto del presente capítulo: el impacto en la City de Londres.



Capital Financiero Global, Crisis, Acumulación y Trabajo

Esta ponencia trata los temas referidos al Capital Financiero Global y al trabajo local/nacional. Parte de afirmar que es el Capital Financiero Global el sujeto de la globalización, que es dominante ya en la órbita de la economía y se encuentra avanzando, y por ello disputando, desde 2008 la hegemonía contra la forma anterior de Capital Financiero Multinacional principalmente. El Capital Financiero Global lucha hoy por la subordinación del Capital Financiero Multinacional, subordinación a su hegemonía, porque ya es dominante en lo económico-financiero. En este sentido es que cobra singular importancia observar la globalización de la composición orgánica del capital y por lo tanto, de la ley del valor.
El proceso de acumulación ampliada, a partir de 2008, se encuentra en una crisis orgánica. Esta crisis guarda relación con la lucha del Capital Financiero Global por imponer su hegemonía. La batalla es global pero el centro de esta batalla es en EE.UU. Si bien el globalismo ha pretendido exportarla hacia el área del Asia-pacifico: China, India y Rusia; teniendo como punto de partida a Siria, Irak, Irán, Libia, Turquía, Ucrania, esto ha sido revertido y hoy la crisis -ya no sólo económica-, se centra en los EE.UU.
Esta confrontación y su profundización permiten abordar el “hecho” Trump y el Brexit como formas de la crisis. Pero también permite observar la emergencia del Universalismo Multipolar del BRICS como del Humanismo Ecuménico Interreligioso, la conjunción de las 5 grandes religiones monoteístas , ambos como esquemas de poder universal, alternativos al Globalismo (Universalismo vs Globalismo).



Globalización, Desglobalización, Capital y Crisis Global

Se ha abierto el debate acerca de si la Globalización ha muerto, si está viva, moribunda, incluso si es o no es. Consideramos importante e imprescindible participar de este debate iniciado por el compañero García Linera porque nos permite y obliga a tratar uno de los temas de mayor centralidad y actualidad, y de alto impacto político estratégico su comprensión y resolución. En este sentido haremos nuestras reflexiones y consideraciones siempre desde el lugar del más profundo respeto reconociendo en él no sólo su capacidad científico-académica para tratar el tema sino, fundamentalmente su legitimidad política para llevarlo a cabo.